Con cierto atrevimiento, pues me considero amateur, en la materia, pienso que hay que tener algunas cosas claras a la hora de intentar crear modelos de negocio “de futuro” en el marco tecnológico que se nos avecina. El resumen rápido es que creo que es necesario asociar a cada identidad digital:
- Un grado de confianza en dicha identidad.
- Un perfil de producción: El usuario decide, además del grado de confianza, qué otra información ofrece.
- Un perfil de consumo: Un filtro: El usuario decide que información quiere consumir.
Desgraciadamente algo en apariencia tan simple choca con muchos modelos de negocio y querencias establecidas en sectores acostumbrados a esquemas más cómodos, como pude constatar en el pasado II Congreso de TDT que organizó ASIMELEC, cuando se materializó el enfrentamiento entre operadores de telecomunicación y cadenas de televisión a cuenta de la TDT en movilidad, pero esa historia merece un artículo para ella sola.
En definitiva, creo que es importante poner las cosas en su sitio al analizar la situación y desde mi punto de vista:
- La realidad es que todos los negocios basados en contenidos, no
venden el contenido “aparente”. Lo que venden es publicidad (el
contenido principal) y para que lo consumas te regalan otros contenidos
que consumes como “emociones”. - Los servicios son demasiado caros como para tener clientela por
lo que si se desean clientes en cantidad siempre hay que tener una
oferta de servicios “gratuitos”, o sea, con mayor carga de publicidad
(más intrusivos). - Los tres pilares del negocio, o más bien de la negociación entre
operadores, brokers, generadores de contenidos (incluidas las agencias
de advertising y los agregadores de contenidos en paquetes) y
consumidores de contenidos (de todos los tipos de contenidos). - La publicidad personalizada no puede resultar intrusiva, o destrozará el estado de ánimo de consumo que interesa a la empresa anunciante y, lo que es peor, alejará al consumidor de determinados emisores de contenidos que más adelante se preguntarán quién les ha robado el queso.
- El consumidor que se nos avecina es un consumidor “revenido” que en general está formado y tiene ciertos conocimientos sobre cuál es la realidad tras el pastel.
- A pesar de lo que marque la LOPD, un intermediario puede firmar convenios con grandes comunidades de usuarios para extrapolar información con conocimiento del usuario y ofrecer a los anunciantes “bancos de
pecesusuarios” ya segmentados por gustos, hábitos, sexo, edad, profesión, nacionalidad, idioma, etcétera.
Por todos estos motivos veo necesario que:
- Exista una plataforma de servicios que permita a los ofertantes de servicios y contenidos coexistir y crecer en un contexto de negocio y legal que permita la interacción, agregación y transformación de los contenidos primarios creando contenidos secundarios sin perder:
- La trazabilidad de los servicios y contenidos consumidos y producidos.
- La trazabilidad de los esquemas emergentes que se creen y destruyan dinámicamente.
- Exista un mecanismo estándar que permita a los proveedores de servicios y contenidos una medida de confianza sobre la relación entre una e-identidad y una proyección de una persona real (y sólo una), donde esta proyección tiene varias dimensiones:
- Identidad real (o la da, o no).
- Perfil de consumidor (con distintos grados).
- Nivel de intrusión que permite en su vida de la publicidad. Este mecanismo estándar puede ser único, o puede ser una API estándar que permita almacenar todas las identidades digitales que se deseen.
- Exista un mecanismo estándar, posiblemente basado en alguna de las e-identidades anteriores (PGP, RSA, …) que permita tanto autentificar como cifrar nuestras comunicaciones, no sólo de correo electrónico, sino comentarios en blogs, redes sociales, proveedores de CV, tweets, tumblrs, etcétera. De forma que:
- Sea posible trazar quién quiere consumir un dato privado nuestro de forma automática, dando confianza al usuario sobre la privacidad de sus datos en cualquiera de los ofertantes del servicio. En el límite el servicio de descifrado de un determinado dato puede estar alojado en un intermediario que guarde constancia de la identidad de la persona jurídica o física que lo ha utilizado.
- Sea posible trazar quién ha consumido un dato sin autorización.
- Sea posible trazar rutas de datos en nuestro esquema P2P actual.
- Sea posible trazar la cadena de revalorización de producciones que generan un contenido consumible => modelo de joint venture emergente.
- Sea posible optimizar dinámica la infraestructura de red necesaria para mantener los modelos de negocio de estas colaboraciones emergentes de empresas.
- Sea posible demostrar un reparto justo de los beneficios derivados de las transacciones comerciales en un esquema de modelo de negocio de joint venture emergente. Para ello es necesario tener unas reglas del juego pre-establecidas basadas en las condiciones de uso de la citada plataforma de servicios.
En fin, me he enrollado y divagado más de lo que considero admisible. Espero que algún día tenga tiempo para escribir algo más formal sobre este tema, pero de momento valga como adelanto.
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