Como habréis podido observar, hace algún tiempo que no pongo publicidad en este blog. Me hubiera gustado poder decir que esa decisión ha sido mía, fruto de una reflexión interna como hizo en su día Dioni, pero la realidad es que Google me ha echado de AdSense.
Dicen que han detectado “trampas”, y lo cierto es que no dudo de que así sea, tengo muchos amigos que no saben cómo funciona ésto del AdSense e igual se han dedicado a picar como locos en la publicidad creyendo que me hacían un favor, pero infringiendo las “condiciones del contrato”. Lo que me molesta no es el hecho de que me hayan cancelado la cuenta, por cierto legalmente, sino las formas:
- No hubo advertencia. La verdad, creo que lo suyo hubiera sido dar un primer aviso antes de echarme.
- No hubo información: me dijeron que podía recurrir pero ellos se negaban a facilitarme ninguna información sobre el motivo ya que “ello revelaría la algorítmica de detección de fraude de nuestras herramientas”. Pues estamos listos si utilizan esta estrategia en los tribunales de justicia: “Estás acusado de asesinato, defiéndete tú sólo, pero no te digo ni a quien creo que has matado, ni cuándo, ni dónde.
- En caso de que se detectara fraude, no creo que fuera en todas las transacciones y yo tenía un saldo en la cuenta: lo suyo hubiera sido que echaran cuentas y me pagaran lo no fraudulento (estamos hablando de un saldo acumulado de menos de 50$, así que cómo comprenderéis no me preocupa la pasta, sino la “operativa”.
- Cualquier usuario malintenciando podría cargarse la publicidad de un blog cualquiera. Bastaría escoger un blog al azar y dedicarme a picar sin control en sus anuncios, registrarme en servicios con identidades falsas y cosas así. Si no fuera en contra de mi sentido ético y moral, sería divertido trazar lo que sucedía analizando la reacción de Google con respecto al número de visitas medio del blog víctima.
Se comentaba que Google se iba a cepillar a todos los usuarios de menos de 100.000 visitas, y que, por tanto, se aprovecharía cualquier excusa para cerrar las cuentas “no rentables”, y me parece lícito, pero si lo que se quiere es reducir los “terminales punto de venta” para que los que queden sean de alta calidad, por qué no hacerlo a las claras: se envía una carta tipo “fue bonito mientras duro”, se reparten los bienes descontando las irregularidades demostradas, dando información al usuario, y aquí paz y después gloria.
Desgraciadamente para mi imagen idealizada de la marca Google, se ha optado por el otro método descrito. Si te comportas como un monopolio, es que eres un monopolio. Google tiene en la práctica el monopolio del PageRank, que es la puerta de entrada hacia el monopolio de la publicidad y, además, está exhibiendo actitudes “dictatoriales” como las que se deducen de la lectura, por ejempo, de estos artículos.
¿Y ahora qué?
Durante un tiempo probé Oxado, pero tras unos días funcionando con ellos bastante bien, la verdad, seguía sintiendo cierto desasosiego. Finalmente cerré también la cuenta de Oxado y empecé a reflexionar sobre el tema y a leer reflexiones de otras personas, como la antes citada de Dioni, que me convencen. No cierro las puertas a poner publicidad en el futuro (aunque lo dudo), pero de hacerlo no haré uso de mecanimos tipo adsense, oxado o similares, sino que intentaré que sean relaciones más personales.
En definitiva: ¡Gracias Google! Gracias por romper la rutina en la que caes al crear un blog (alta en technorati, openid, cocomment, feedburner, adsense, …) y hacer que me diera cuenta de los verdaderos objetivos de este blog, que son incoherentes con el modelo de publicidad intrusiva.
Powered by ScribeFire.




4 comentarios de momento ↓
1 dioni nespral // 2007-12-11 a las 2:19
Pues José Maria, creo que salimos ganando. No por Google o cualquier otro, sino porque vamos a poner la publicidad que queramos. Y como comenté en su día a quién queramos. De hecho estoy pensando el ceder sitios gratuitos en mi web a empresas que nunca pueden aparcer en los medios…..total por 50 euros…..
buen post, de los que uno quisiera haber escrito…
2 Leo Borj // 2007-12-11 a las 15:33
Veo que sabéis de esto y que lo tenéis madurado. Veo también, por lo que cuntas, a Google eso de “la larga cola de la publicidad” no le “mola”, se concentra en las “grandes cuentas”. Otra inflexión más en el gigante, las cosas empiezan a cambiar una vez más …
3 José María // 2007-12-11 a las 17:53
Leo,
No a Google no le gusta, y lo entiendo: si yo fuera un anunciante y tuviera esa larga lista, no le podría sacar demasiado partido “en seco” y lo único “medible” útil serían las suscripciones. Otra cosa sería categorizar por barrios-segmentos en los distintos canales de comunicación, pero como comentario queda largo, así que lo he escrito en forma de artículo (El dedo en el ojo).
De todas formas, me da la impresión de que en Google han fichado ex-ejecutivos de pepsi-cola, si sabes lo que quiero decir, y se ve que la teóricamente inminente popularización de “la internet” en movilidad (que para el “advertising” debe ser el acabose porque saben cuál es tu perfil (de eso se ocupan ellos) y dónde estas aunque no lleves GPS (de eso también se ocupan ellos) y tengas apagado el bluetooth => la orgía del micro-marketing y las horas felices) está haciendo que sus admiradores cada vez seamos menos (a pesar de todo yo sigo admirando su estrategia de negocio, si bien creo que están minando su estrategia de imagen y cuando manejas datos casi confidenciales de mucha gente, es fundamental ser enormemente cuidadoso con tu imagen, especielmente si eres casi un monopolio: tiene que parecer que sigues siendo un “grupo de chavales brillantes en un garaje”).
4 Gracias Google // 2008-11-21 a las 20:49
[...] Las malas [...]
Deje un comentario